La esposa que juró amor eterno frente al altar fue la misma que sirvió la copa envenenada a su marido
Elena envenenó la copa de su esposo Don Alejandro susurrando «todo será mío», pero María, la fiel empleada, lo detuvo con una trampa mortal.
Elena envenenó la copa de su esposo Don Alejandro susurrando «todo será mío», pero María, la fiel empleada, lo detuvo con una trampa mortal.